lunes, 27 de mayo de 2013

Soy Francisco Ureta Torcal, sufrí un mal llamado accidente de tráfico el 8 de febrero del 2008.


Yo me denomino un luchador, y pienso que con coraje y humildad se pueden hacer muchas cosas en la vida.
Nací en Barcelona pero me considero un maño nacido en Barcelona. En Zaragoza desde muy joven realicé muchos sueños y formé una maravillosa familia. Siempre he estado relacionado con el mundo del motor, tanto a nivel profesional como deportivo, pasando por todas las disciplinas de las dos ruedas; como piloto, especialista de cine, monitor, probador de prensa especializada,etc.


En la vida hay infinidad de cosas que nunca piensas que te puedan ocurrir a ti, entre ellas, algo tan desconocido como una lesión medular, especialmente la adquirida por un brusco y trágico accidente. Se rompe todo en tu vida, de pronto debes aprender a convivir con un cuerpo que te es ajeno, que no obedece, que no siente en algunas zonas, que duele en otras… La alteración física y la inmovilidad te asustan enormemente, pierdes la auto estima, sientes que no vales para casi nada y te sientes angustiado e impotente ante la gran dependencia que adquieres
 para realizar actividades de la vida diaria, perdiendo tu intimidad e independencia. El miedo, la melancolía y, a veces, la ira, se apoderan de ti. Después del primer “shock” y de la negación de lo que ocurre, pasas por etapas de adaptación hasta que vas asumiendo la realidad que te toca. Como dicen en  Unidad de Lesionados Medulares (ULME) del Hospital Miguel Servet: “cuando te quitas la silla de la cabeza y te la pones debajo del culo es cuando de verdad has asumido la realidad y la silla deja de ser un problema”. Pero este es un camino muy difícil.En la vida hay infinidad de cosas que nunca piensas que te puedan ocurrir a ti, entre ellas, algo tan desconocido como una lesión medular, especialmente la adquirida por un brusco y trágico accidente. Se rompe todo en tu vida, de pronto debes aprender a convivir con un cuerpo que te es ajeno, que no obedece, que no siente en algunas zonas, que duele en otras… La alteración física y la inmovilidad te asustan enormemente, pierdes la auto estima, sientes que no vales para casi nada y te sientes angustiado e impotente ante la gran dependencia que adquieres para realizar actividades de la vida diaria, perdiendo tu intimidad e independencia. El miedo, la melancolía y, a veces, la ira, se apoderan de ti. Después del primer “shock” y de la negación de lo que ocurre, pasas por etapas de adaptación hasta que vas asumiendo la realidad que te toca. Como dicen en  Unidad de Lesionados Medulares (ULME) del Hospital Miguel Servet: “cuando te quitas la silla de la cabeza y te la pones debajo del culo es cuando de verdad has asumido la realidad y la silla deja de ser un problema”. Pero este es un camino muy difícil.

Cuando por fin vuleves a tu casa, está llena de obstáculos, escaleras, espacios pequeños, mesas bajas, armarios altos.. En mi caso,  tuvieron que intentar habilitarr la vivienda, hacer obras de adaptación y, aun así, sólo puedo acceder a una pequeña parte de ella. Por no hablar de las barreras arquitectónicas en el entorno, en tu ciudad, barreras que fomentan el aislamiento y la dependencia (limitas tus salidas para no tener que pedir ayuda constantemente).
Sentirse una carga es una de las consecuencias emocionales más difíciles de sobrellevar. La familia se vuelca en ayudarte, pero eres consciente del cansancio psicológico que supone para quien te atiende y el peligro de la sobre protección, que no es bueno ni para el discapacitado ni para el familiar.

La dependencia es especialmente dura en aspectos como el control de esfínteres: no estás preparado para que te tengan que asear como a un niño pequeño y no estamos educados en la naturalidad para estos temas. Acostumbrarte a que tus seres queridos te laven o recojan tus heces es una tarea que no llega nunca, y que se complica cuando se trata de encontrar pareja. La lesión medular no sólo te altera la función de la vejiga y el intestino, sino la función sexual. El hecho de que la sociedad exija ciertos estereotipos afecta psicológica y sexual mente a los discapacitados, sientes que nadie se va a fijar en ti, que el simple hecho de no tener una erección te convierte en menos hombre, y nada más lejos de la realidad. Acabas aprendiendo que después de un accidente la sexualidad se vive de otra forma, que no es inferior, sino diferente, e incluso más rica, porque dejas de concebir el sexo tan solo como algo coital y te implicas más en la calidez, las caricias, el erotismo emanado de todos los sentidos.
La capacidad de amar y sentir afortunadamente no tiene nada que ver con una médula espinal dañada.

Sentirse querido y hacer que los que te rodean se sientan queridos por tú es la mejor terapia para superar todos los baches que inevitablemente se producen. Y, sobre todo, quererte a ti mismo y no mirar atrás. Aunque te caigas.
Nada de lo que hacemos en la vida merece la pena pasar por lo que tenemos que pasar nosotros
Es muy importante realizar tus sueños por difícil que te parezcan. "Súbete a tu sueño y tu sueño te llevará"

Cuando por fin vuleves a tu casa, está llena de obstáculos, escaleras, espacios pequeños, mesas bajas, armarios altos.. En mi caso,  tuvieron que intentar habilitarr la vivienda, hacer obras de adaptación y, aun así, sólo puedo acceder a una pequeña parte de ella. Por no hablar de las barreras arquitectónicas en el entorno, en tu ciudad, barreras que fomentan el aislamiento y la dependencia (limitas tus salidas para no tener que pedir ayuda constantemente).
Sentirse una carga es una de las consecuencias emocionales más difíciles de sobrellevar. La familia se vuelca en ayudarte, pero eres consciente del cansancio psicológico que supone para quien te atiende y el peligro de la sobre protección, que no es bueno ni para el discapacitado ni para el familiar.
La dependencia es especialmente dura en aspectos como el control de esfínteres: no estás preparado para que te tengan que asear como a un niño pequeño y no estamos educados en la naturalidad para estos temas. Acostumbrarte a que tus seres queridos te laven o recojan tus heces es una tarea que no llega nunca, y que se complica cuando se trata de encontrar pareja. La lesión medular no sólo te altera la función de la vejiga y el intestino, sino la función sexual. El hecho de que la sociedad exija ciertos estereotipos afecta psicológica y sexual mente a los discapacitados, sientes que nadie se va a fijar en ti, que el simple hecho de no tener una erección te convierte en menos hombre, y nada más lejos de la realidad. Acabas aprendiendo que después de un accidente la sexualidad se vive de otra forma, que no es inferior, sino diferente, e incluso más rica, porque dejas de concebir el sexo tan solo como algo coital y te implicas más en la calidez, las caricias, el erotismo emanado de todos los sentidos.
La capacidad de amar y sentir afortunadamente no tiene nada que ver con una médula espinal dañada.

Sentirse querido y hacer que los que te rodean se sientan queridos por tú es la mejor terapia para superar todos los baches que inevitablemente se producen. Y, sobre todo, quererte a ti mismo y no mirar atrás. Aunque te caigas.
Nada de lo que hacemos en la vida merece la pena pasar por lo que tenemos que pasar nosotros
Es muy importante realizar tus sueños por difícil que te parezcan. "Súbete a tu sueño y tu sueño te llevará"

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